jueves, 28 de noviembre de 2013

Paradigmas. La necesidad de Cambio. Claudio Fanzutto



La necesidad de Cambio




La Educación venezolana, en general, como todo en nuestra sociedad, no ha escapado al proceso revolucionario que en materia política y social, tiene cabida en los últimos quince años en nuestro país. Han habido aciertos y desaciertos en todo lo que en  materia educativa ha regido estos años.
                Si analizamos los sistemas imperantes a finales del siglo XX en Venezuela, podríamos hablar de esquemas extremadamente rígidos, incluso en la educación universitaria, con estructuras de gobiernos aún mas centralizados y piramidales, infranqueables en diversos aspectos, paquidérmicos en su crecimiento y supremamente imposibilitados de satisfacer las necesidades reales de la sociedad. No estoy entrado a cuestionar si la educación era o no de calidad, pero sí que la demanda era superior a la oferta y los pensum se correspondían mas a la tradición que a la necesidad real de complacer un mercado de crecimiento económico sostenible.
                El cambio de milenio trajo para Venezuela una Revolución ideológica aparente, que comenzó a cuestionar y modificar todo lo existente. Las buenas intenciones iniciales de masificar la educación a todos los niveles, desde inclusive los procesos de alfabetización hasta la municipalización de las universidades, sucumbieron ante la tentación de utilizar la educación como herramienta de adoctrinamiento político. Si a las Universidades Autónomas se les pudiera acusar de poseer estructuras de poder piramidales, pero con cierta participación democráticas de todos los sectores que la integran; las nuevas universidades que surgieron o expandieron, son aun peor, pues son regidas por estructuras centralizadas, dependientes y políticamente comprometidas. Se creció sin criterios académicos precisos porque el proyecto nunca fue masificar la educación sino la creación de militantes. Y esto lo digo con el conocimiento directo porque trabajé en una de estas instituciones y la instrucción de "arriba" era precisa: "a los camaradas estudiantes no se les aplaza".
                Pero también es importante destacar que en este período se produjo un fenómeno no menos importante: las universidades privadas lograron vencer el estigma que durante décadas marcaba a sus egresados, y bajo nuevos estándares de  calidad y pertinencia social, lograron expandirse y captar una buena parte de la oferta insatisfecha.
                Otra cosa importante que ha ocurrido, es a incorporación del conocimiento universitario al servicio comunitario como requisito indispensable para obtener el título; pero fundamentalmente como una herramienta de intercambio con la sociedad y de ayuda solidaria con quien lo necesite. Los estudiantes retroalimentan así su compromiso y se sensibilizan de forma consciente con lo social.
                Así que es común que los venezolanos cuestionemos duramente todo lo que pasa en nuestro país; es común que nada sirva, y la realidad puede que a veces nos dé la razón. Pero yo prefiero ver el vaso medio lleno.
                Las universidades autónomas han tenido que enfrentar diversas luchas para lograr presupuestos justos, defender su autonomía, procurar mecanismos alternos de autogestión, sin sacrificar la calidad de la enseñanza. Es decir, la crisis provocada por discrepancias políticas los ha hecho creativos y más ágiles para responder.
                Las Universidades privadas han logrado convertirse en instituciones de prestigio, con presencia en todo el país, e incorporando de manera contundente, nuevas herramientas educacionales de calidad y que permiten opciones de formación diferentes.
                Y las universidades oficiales, con todo y los defectos que se le puedan achacar, han logrado incorporar al mercado laboral un número de profesionales que ya tendrán la oportunidad de demostrar la calidad de su enseñanza y de mejorar con estudios de cuarto nivel. Las universidades en los centros populosos del país, deberán en su momento, contribuir a cambios importantes en la transformación social que ha de venir.
                El reto de la educación actual es encontrar la manera de proponer de forma conjunta a la sociedad, un modelo de país; las universidades como laboratorios ideológicos de una Venezuela verdaderamente moderna, inclusiva, con futuro. Los jóvenes proponiendo el país que se merecen. Las universidades promoviendo valores de ética en todos sus profesionales egresados, más allá de la excelencia de los conocimientos técnicos. Las comunidades educativas como megáfonos de las buenas ideas, de solidaridad social, de paz ciudadana.
Los hombres más culto de las Universidades de principios del Siglo XX construyeron las bases que permitió a nuestro país dar el salto de la ruralidad a la modernidad. Hoy podríamos estar necesitando reeditar ese viejo "paradigma".

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